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Escogiendo al mejor Diseñador Gráfico

by on July 3, 2017
 

¿Cómo escoger el mejor diseñador para ti?

En mi artículo anterior ¨Contrata a quien sepa hacer buenas preguntas¨ mencioné algunas de las recomendaciones que les hago a los emprendedores al momento de iniciar sus negocios así como de la importancia de buscar al profesional adecuado que sea capaz de darle vida a sus ideas.

Con base en esto les quiero hablar en esta oportunidad sobre la escogencia de la persona que va a empezar a darle vida a ese hijo tan soñado.

  • Cuando buscamos un especialista vamos con la idea de que sea el mejor o, al menos, el que te funcione mejor.

Así sucede, por ejemplo, con el estilista que te corta el cabello: es tan difícil tomar la decisión de cambiarlo una vez consigues el que te gusta. Pasa igual con el taller mecánico y así con otros asuntos y profesionales de nuestra día a día.

  • Al final nos damos cuenta que todo va a depender de tu manera de ser, de lo que buscas y de lo que te guste.

Hay personas que prefieren a un doctor que no pregunte tanto mientras otras, por el contrario, optan por el  que les pregunta hasta el signo zodiacal;

entonces nos damos cuenta de que la preferencia dependerá de con quién te identifiques más, al final todo es subjetivo.

Y en eso es en lo que nos especializamos los diseñadores y publicistas, en las emociones y sensaciones, la subjetividad pura, razón por la que “nuestro trabajo no es una tarea tan sencilla porque el resultado debe ser una traducción de todo eso que no es tangible para convertirlo en algo visual y emocional pero con contenido racional.”

  • Cada uno de nosotros tiene un estilo muy particular, y dependiendo de la experiencia que haya tenido, cada quien desarrolla una metodología personal que le permita generar ideas.

En mi caso particular, después de tener varias experiencias un poco difíciles me vi en la necesidad de idearme un plan para conceptualizar y diseñar. Para que comprendan un poco sobre lo que les hablo: les contaré acerca de 2 experiencias que tuve:

Primer caso: me solicitaron un logo, el nombre de la empresa eran unas siglas mezcladas con números y terminaba con unas letras, por supuesto empecé a preguntar a mi cliente cosas que debía saber antes de elaborar un concepto y proponerle un diseño: ¿cuál era el significado de las siglas con los números?, ¿a qué se dedicaba la compañía?, cosas básicas que uno debe manejar antes de sentarse a trabajar como es debido. Las respuestas fueron: “ese es el nombre que está libre en el registro y nos dedicamos a varias cosas a la vez”; por supuesto eso no me llevó a nada muy espectacular, por lo que fue una tarea muy dura llegar a un resultado relativamente digno.

Segundo caso: fue la solicitud de un post, por supuesto solicité la información pertinente como qué quieres decir, a quién, por qué y para qué; la respuesta inmediata del cliente a mis inquietudes profesionales fue un: “solo diseña algo ahí, aunque creo que no quieres hacer el trabajo”. No exagero, se los juro, son ejemplos reales. Tomados de la vida misma.

Luego de estas experiencias -un poco abrumadoras y algo frustrantes-, decidí diseñar una especie de cuestionario, una cosa sencilla, nada complicada, pero cuyo objetivo es recoger información que puede aportar en mucho al brainstorming, proceso en el que me gusta incluir a mi cliente. En ese cuestionario pregunto lo que comúnmente se pregunta: el qué, el por qué, para qué, para quién, cuándo, etc, y trato de llegar a cosas un poco mas personales como el significado que tiene esa empresa o proyecto, de dónde surge la idea, por qué te gusta, qué materiales usas, cuales son los colores que te gustan, entre otras dependiendo del caso. A medida que iba avanzando e iba utilizando esta metodología me di cuenta de que no solo me ayudaba a mí como diseñadora a conceptualizar y crear, sino que también “ayuda a los clientes a descubrir lo que realmente quieren”, sobre todo cuando están algo desorientados, incluso se empiezan a enamorar más de su proyecto y le empiezan a encontrar el sentido a lo que hacemos. Eso es un gran avance al momento de querer mostrarles algo que consideramos novedoso, creativo y único, algo que realmente podrá convertirse en esa plataforma que impulse el triunfo de su empresa.

El punto es que no todos los emprendedores tienen los mismos conocimientos, algunos saben de números, otros de medicina, otros de filosofía, los hay de los más diversos campos, y no necesariamente deben comprender de donde surgen las ideas, para eso estamos nosotros, que nos dedicamos a interpretar las necesidades de nuestros clientes que no tienen experiencia en el área. Por eso insisto, deben buscar profesionales en diseño y publicidad que sean capaces de asesorar, y que por supuesto los hagan sentir cómodos y motivados.

Nosotros tenemos el poder de enamorarlos aún mas de esa idea que está muy cerca de nacer y que deseamos hacer prosperar.

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Contrata a quien sepa hacer buenas preguntas

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