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Todos quieren ventas, pero nadie quiere ser el vendedor #Ventas

by on July 28, 2015
 

La profesión de vendedor es una de las que más resistencia psicológica se necesita, debido a que se debe desarrollar una fortaleza a la frustración, una capacidad de automotivación extraordinaria, ya que vulgarmente se denomina la profesión del vendedor como “La profesión del NO“.

Los dos pilares de la fidelidad comercial son: La debida preparación y la correcta dirección comercial. Estas dos tareas deben ser desarrolladas con exquisitez y auto-exigencia empresarial. Por ende, enviar a alguien a la calle sin la debida preparación profesional es tirar el dinero y multiplicar el efecto nocivo de los errores, además que induce la frustración y dudas a las personas.

Por el contrario, seleccionar a la persona adecuada, dotarle de los conocimientos apropiados, proporcionarle el apoyo necesario, multiplicará los resultados. Tendrán la red comercial más rentable y el conjunto de personas más a gusto y entregadas a un proyecto.

La figura del vendedor ha experimentado un cambio de rol en los últimos tiempos, adaptándose a la evolución del mercado y se sus herramientas. Su trabajo al frente de las empresas adquiere connotaciones a menudo esenciales para la imagen de estas organizaciones, y su trabajo es un eslabón fundamental en la ardua tarea de conseguir clientes.

Las principales reglas para arriesgarse y descubrir los posibles métodos para ser un Vendedor con éxito:

  • Superar los miedos, por debilidades reales o no.
  • Sobreponerse al “cierre de la puerta en las narices”.
  • Dejar atrás la indiferencia o desprecio de clientes.
  • Superarse a sí mismos.
  • Ganar la “educación de la calle”.
  • Soportar el fracaso y, mejor aún, levantarse de nuevo.
  • Conocer mejor la tranquilidad humana.
  • Buscar satisfacer las necesidades de otros.
  • Humildad
  • Autoconfianza

Convertirse en el mejor vendedor no es tarea fácil, ya que es peligroso entrar en un círculo vicioso: Su necesidad se traduce en la obligación de vender, por la cual, no puede pensar en las necesidades de sus clientes. Además, les transmite su presión, hace mal su trabajo, genera desconfianza, y lo peor, no vende; lo cual agrava su situación inicial.

Por otro lado, el vendedor profesional reconoce todos estos niveles de motivaciones, poniendo al cliente en primer lugar logrando satisfacer sus necesidades. Teniendo presente que existe un camino por recorrer, combinar elementos y tener ese olfato instintivo de todo buen emprendedor.

Los 3 errores más comunes de los vendedores (y cómo evitarlos)

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