820 views 1 comment

Las oportunidades no tienen fronteras

by on April 30, 2015
 

El día que me di cuenta que de cada 10 personas a mi alrededor, al menos 8 no se parecían a mi, ese dia decidí romper fronteras.

Parafraseando las  palabras que algún día  dijo un amigo y gran mentor: Alejandro Riquezes (CEO de Wind2share), con quien puedo hablar por horas, sobre todo escuchar, gracias a su experiencia, no podría estar más de acuerdo con él y me identifico con su afrimación. No se trata de dejar de ser lo que somos, por estar en otro lado, sino que las oportunidades son lo que son y están en todas partes. Son tan transversales, verticales, cercanas o lejanas como queramos..

La cultura es una carga programática que nos distingue y diferencia del resto, que nos agrupa con los nuestros.

El acento, la forma de hablar, las maneras, las malas y las buenas costumbres, nos ponen en común con muchos otros, a esos que llamamos connacionales, paisanos. Aquellos son colombianos, éstos son venezolanos, allá van los mexicanos, aquí al lado de los argentinos, y un largo etcétera que adornan nuestro sentido de pertenencia con respecto al lugar donde crecimos.

Como ciudadanos somos coresponsables de nuestro entorno, de nuestra circuncripción electoral y de donde pagamos impuestos. Queremos que el lugar donde nacimos, donde estamos viviendo o donde hemos decidido vivir: simplemente progrese, pero sobre todo que  tengamos oportunidades, para nosotros, para los nuestros, para la sociedad en general.

Muchas veces dadas las crisis particulares de cada lugar, ciudad, país región o continente, nos provoca un  sentido de NO pertenencia, que nos encapsula a unos,  aliena a otros, y autoexpulsa a quienes se sienten ajenos a esa realidad. Muchos no ven la luz al final del túnel. Limitando sus problemas, y oportunidades a tiempo y lugar.

¿El fin o el medio? o el remedio sin ser fin ni medio, sino el miedo de los que huyen de donde las opotunidades escasean. 

Es cuando la palabra EMIGRAR se vuelve en una constante, que acompaña el diástole y sístole del corazón, en un palpitar quizás por el resto de nuestros dias. Mucho de este equipaje es innecesario y podemos dejarlo a tiempo, desde ya. No necesitamos partir para encontrarnos mucho antes con las oportunidades. Esto es gracias a la tecnología pero sobre todo, en como podamos hacer un uso de los avances tecnólogicos, herramientas y habilidades a nuestro favor, para que podamos mostrarnos, encontrar y ser encontrados.

Las oportunidades no tienen fronteras

Es interesante entender como el “Primer Mundo” tal cual como nos lo queremos creer, no es el paraiso soñado donde todo es fácil, funciona y es abundante. Porqué en realidad puede ser tan dificil o más que cualquier otro país. La cultura, la forma  de ser y la manera de hacer las cosas, pueden ser una gran interferencia en nuestros planes, pues donde quiera que estemos: lo que somos y cómo lo hacemos, será el calibrador de como nos vaya. Según la siembra, es la cosecha.
Miremos a las nuevas generaciones, los “millennials” y a la que se viene creciendo la “generación Z”, jóvenes y adolescentes, ellos ya se han acostumbrado a romper fronteras, de manera natural. La manera en que acceden a la información, al conocimiento, que no es necesariamente lo mismo, así como también en la que se interrelacionan con las personas, no es más que una manera práctica y experiencial de entender que el mundo ya no es el mismo en nuestras Sociedades. Sociedades de la información y del conocimiento. Y más que de Ciudades Inteligentes autocacareadas por gobiernos de turno en su discurso publicitado, y que nos falta quizás aún demasiado.

Saber que si tenemos en circulación a muchos: ciudadanos inteligentes, es un alivio. Ese tipo de ciudadano, que se conecta con otros pares, de tal manera que están donde las oportunidades estén, muchas veces latentes tras un entorno virtual, en la nube, en la web, en una aplicacion de un dispositivo móvil. Ciudadanos que se unen en sociedades “allende los mares”, socios que no se han estrechado las manos nunca, yo tengo varios. Amigos, amigos de verdad, cultivados en las redes sociales, y en el café, porque ya no se trata de estar de un lado, el presencial o el otro, el virtual. Sino de la interacción ya normal entre lo presencial y lo virtual, donde espacio y tiempo, se superan así mismos.

Desde hace rato, aúnque de manera artificial, hemos roto la tercera dimensión.

Gracias a la tecnología es que hemos podido entender muchos que las barreras culturales y sentido de pertenencia son tan relativos como otros paradigmas que nos distinguen como seres humanos y actores de nuestro entorno y época y circunstancias. Seremos lo que queramos ser, y estaremos donde queramos estar. Nuestra existencia ya está dejando huella también en lo digital, construyendo relaciones, amistades y sociedades del conocimiento en el ciberespacio, al alcance un click, de un touch, o de un comando de voz, así como ya, al alcance de nuestra retina, del parpadeo de los ojos o de un impulso cerebral, esto apenas comienza, y no dejará de sorprendernos.

Ciudadanos con nacionalidad pero sin fronteras

De lo local a lo global, o viceversa, ya hace algunos años, escucho y leo a muchos jugar con el  término “Glocal” cuando apenas muchos vamos encontrando, gracias al esfuerzo, las herramientas para romper distancias y tiempo. Para hacer que las cosas pasen. Para construir puentes y derribar abismos culturales, el idioma es uno. Las diferencias son pequeñas cuando aprendamos a interactuar con nuestra propuesta de valor, lo que somos, lo que hacemos, lo que ofrecemos y quizás. aún más importante: con lo que tenemos que aprender.

Si hay luz al final del túnel, sólo basta que abramos los ojos. Primer consejo, sacarse el chip del siglo XX.  El futuro es ahora, y la innovación es una constante.

comments
 
Leave a reply »

 

Leave a Response