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Sobreviviendo a los mercaderes digitales

by on January 28, 2016
 

No he tenido estómago para vender humo.

Y por paradójico que suene, se me acusa de vender humo, como a cualquier otro que venga hablando sobre Social Media por años, creo que son vicios heredados del mundo de las Agencias de Publicidad, donde las bajas pasiones imperan muchas veces más que la creatividad y talento. Desde el 2009 abrí mi cuenta twitter, pero ya venia infectado con el virus de la procrastinación social y digital desde mi primera experiencia con el chat que abri “sin querer queriendo” por allá en los años 90’s. Fue en el Año 1993, cuando navegando en el internet de la Universidad, terminé de hypervínculo en hypervínculo en una sala de chat italiana, que se refrescaba de manera manual y con suerte podías ver la respuesta a alguno de tus comentarios. Yo tuve esa suerte. Conocí a Ana, mi amiga de Argentina. Más de 20 años después, sigue siendo mi amiga en facebook.

Recuerdo, que era una adrenalina poder intercambiar con gente extraña al otro lado del mundo. Mi mayor experiencia digital era poder escribir una carta en un editor en wordstar e imprimirla en una impresora Citizen, de esas que hacen ruido como sierra eléctrica. Luego esa carta, mandarla por correo tradicional. Porque una vez que tenía mi editor de texto, ya no quería escribir a mano. Así fuese a enviar una carta en sobre y con estampilla, y fuera a tardar un mes en llegar a casa de mi prima Olga, con quien intercambiaba correspondencia entre Caracas y Medellín.

Esa adrenalina, no se me ha quitado, a veces se me olvida, sobre todo cuando me alejo por el mundo presencial y las obligaciones de la rutina y las cuentas por pagar. Pero cuando puedo sentarme por gusto, y viene la musa, bien sea por una taza de café, o por una tormenta de pensamientos y sentimientos, comienzo a escribir, conversar, preguntar, reacciono y provoco reacciones por igual. Descubrí que el motor de las conversaciones son las preguntas.

Pero en fin, no olvido que mi perfil, también es profesional, no por el rigor, sino porque soy humano, pero también bueno en lo que amo hacer y me gusta compartir: conocimiento. Propongo ideas, avanzo sobre postulados sin pretender haber inventado la rueda, pero si haciendo entendible mi postura sobre lo digital y lo humano. Cómo podemos hacer un mejor uso de las redes sociales como profesionales, pero sobre todo como personas y como ciudadanos. No tengo estómago para venderme como un producto, para acosar a mis seguidores con un hashtag repetido de manera infinita. Quiero que se acerquen a mi por el tipo que habla de otras cosas, pero es profesional en tal área.

Sigo firmemente el postulado de oro del Social Media: Cultiva primero las relaciones, que los negocios vendrán después.

Me ocupa y preocupa la política, mi corazón late entre Venezuela y Colombia, me duelen de manera distinta, pero me duelen. Como a quien le duele ver que un hijo no vaya por el buen camino. Me preocupa Latinoamérica, me preocupan los hispanos en Estados Unidos, legales e ilegales. Me preocupa la intolerancia religiosa y las guerras fraticidas.

Me ocupa y preocupa el amor y el desamor que penden de un hilo, de un gesto, de una apuesta.

Entre tanto ruido digital de “expertos autoproclamados” en cualquier disciplina digital, valoro a las redes sociales cuando nos mostramos como somos, no sólo como mercaderes tratando de vender “nuestro humo”, sino además como seres que conviven en una sociedad ahora con nuevos espacios públicos, lo digital. No hablamos en la plaza de mercado, no hablamos en el supermercado, pero si hablamos con muchos, conocidos y aún más desconocidos, por las redes sociales.

Llevamos hablando de esto con fuerza ya desde que son el boom, sobre todo gracias al twitter, que va y viene, aún buscando su modelo de negocios, pero nosotros sacándole ganancia.

Espero que al igual que yo, ustedes puedan sobrevivir a los mercaderes digitales. Saquen lo mejor de si, no sólo como profesionales, sino también a nivel personal y a nivel ciudadano. Todos nos necesitamos. Todos queremos vender, todos necesitamos vender, pero ante todo, estemos en redes sociales porque nos gusta estar en contacto con el otro.

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  • January 28, 2016 at 11:42 am

    Es un mundo lleno de oportunidades, sin embargo que sea una realidad tangible a través de social media no significa que el camino sea como lo mencionas: Convertirse en un “mercader digital” . Agregas valor a otras personas? Tu expertise y conocimientos solucionan algo para otros? Entonces ahora si tienes un negocio y como tal debes de promocionarlo, “cacarearlo” dicen algunos. Coincido contigo en la manera de entender las relaciones y más aquellas que persiguen un objetivo comercial, infortunadamente el mercado se llena de falsos “insights”, excusas para incrementar presupuestos y una carrera desenfrenada por figurar, ahí radica el problema de lo “digital”. Cuando lo fundamental no ha cambiado, ni cambiará (estrategia, validación a prueba y error, investigación constante y una disposición permanente a la mejora sin egos). Gran post Adrian, Sldos.

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    • January 28, 2016 at 11:51 am

      Totalmente de acuerdo, lo digo para prevenir a la audiencia, que no es quién más grite y se autopromocione, sino aquel que se detiene a conversar y estar presente, hacer networking es tomarse un café y preocuparse por conocerse, muchas veces darle tiempo al tiempo, no todos necesitamos ir al odontólogo todas las semanas y con uno diferente, tampoco con el mecánico, abogado o médico. Como consultores podemos llamar la atención de los posibles clientes sin inundarles su TL a la 1 am con bots sobre lo que hacemos o escribimos. Rodolfo, a ver cuando nos volvemos a ver en la radio!

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